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06

Aug

Buenos Aires, Noviembre 2008.
Con mi amigo y compañero de casa, Chalo Ferrada, fuimos a un festival de Rock en Buenos Aires. Técnicamente, nunca llegamos al festival porque llegamos el día antes y nos dio paja ir a los conciertos que quedaban, ninguno era lo suficientemente interesante como para ir. O sea, quedaban entradas para los Babasónicos, pero eso es más como para ir con una mina y dedicarle las canciones calentonas, no con un amigo, eso sería raro e incómodo.
Volamos en Pluna, la del aviso “Fly Pluna”. Salió barato, sospechósamente barato. Desde el comienzo tuvimos problemas: El avión se retrasó 4 horas, estuvimos esperando todo ese tiempo en la sala de espera del aeropuerto de Santiago y, después de que le reclamamos a unas 4 o 5 personas (había que hacer cola para reclamar) nos mandaron en Aerolíneas Argentinas en vez del avión que nos correspondía. Cuando llegamos a Ezeiza, notamos que sólo llegamos nosotros, nuestras mochilas estaban perdidas en el espacio. Eran las 11 de la noche y nadie sabía de ellas.
Conseguimos un hostel en el centro, barato, pero no tanto. Comimos para pasar el enojo. Seguimos así durante 3 días antes que aparecieran nuestras mochilas. Jamás había usado los mismos calzoncillos por tantos días seguidos. Como soy maniático, gasté más o menos 100 pesos argentinos en productos de limpieza personal. A la salida de la farmacia donde compré las cosas, estaba este cartel, que encarnaba perféctamente la situación.
FAIL Pluna

Buenos Aires, Noviembre 2008.

Con mi amigo y compañero de casa, Chalo Ferrada, fuimos a un festival de Rock en Buenos Aires. Técnicamente, nunca llegamos al festival porque llegamos el día antes y nos dio paja ir a los conciertos que quedaban, ninguno era lo suficientemente interesante como para ir. O sea, quedaban entradas para los Babasónicos, pero eso es más como para ir con una mina y dedicarle las canciones calentonas, no con un amigo, eso sería raro e incómodo.

Volamos en Pluna, la del aviso “Fly Pluna”. Salió barato, sospechósamente barato. Desde el comienzo tuvimos problemas: El avión se retrasó 4 horas, estuvimos esperando todo ese tiempo en la sala de espera del aeropuerto de Santiago y, después de que le reclamamos a unas 4 o 5 personas (había que hacer cola para reclamar) nos mandaron en Aerolíneas Argentinas en vez del avión que nos correspondía. Cuando llegamos a Ezeiza, notamos que sólo llegamos nosotros, nuestras mochilas estaban perdidas en el espacio. Eran las 11 de la noche y nadie sabía de ellas.

Conseguimos un hostel en el centro, barato, pero no tanto. Comimos para pasar el enojo. Seguimos así durante 3 días antes que aparecieran nuestras mochilas. Jamás había usado los mismos calzoncillos por tantos días seguidos. Como soy maniático, gasté más o menos 100 pesos argentinos en productos de limpieza personal. A la salida de la farmacia donde compré las cosas, estaba este cartel, que encarnaba perféctamente la situación.

FAIL Pluna